Proteína C reactiva

También conocido como: PCR
Nombre sistemático: Proteína C reactiva

Aspectos Generales

¿Qué es lo que se analiza?

La proteína C reactiva (PCR) es un reactante de fase aguda. Es una proteína que se produce en el hígado y se secreta hacia la circulación sanguínea pocas horas después del inicio de una infección o de un proceso inflamatorio. Se observan concentraciones elevadas en sangre en el curso de traumatismos, infarto agudo de miocardio, en enfermedades autoinmunes y en infecciones bacterianas graves como una sepsis. La concentración de PCR

 La concentración de PCR puede multiplicarse por mil en respuesta a un proceso inflamatorio y su aumento en sangre puede preceder al dolor, la fiebre u otros indicadores clínicos. La prueba mide la cantidad de PCR en sangre y resulta de mucha utilidad para detectar inflamación debida a situaciones agudas y para monitorizar la actividad de procesos o enfermedades crónicas.

La PCR no es una prueba diagnóstica aunque proporciona información acerca de la existencia o no de inflamación. Esta información puede ser muy valuosa para el médico ya que, junto a los signos y síntomas que presenta el individuo, un examen físico exhaustivo y otras pruebas adicionales le permitirá establecer si la persona en cuestión sufre algún trastorno inflamatorio o está experimentando un brote o crisis de una enfermedad crónica.

¿Cómo se obtiene la muestra para el análisis?
Extracción de la muestra por punción de una vena del antebrazo.

¿Se requiere alguna preparación previa para asegurar la calidad de la muestra?
Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial.

Preguntas Comunes

La proteína C reactiva (PCR) es una prueba inespecífica. El médico la emplea para detectar inflamación o infección; sin embargo la PCR no permite conocer donde se localiza la inflamación o la infección ni su causa. A pesar de no ser una prueba diagnóstica, la PCR puede emplearse junto con los signos y síntomas, y otras pruebas en casos en los que interesa evaluar individuos con trastornos inflamatorios agudos o crónicos.

Por ejemplo, la PCR puede usarse para detectar y monitorizar procesos inflamatorios importantes en individuos en los que se sospecha que pueda existir:

  • Infección bacteriana grave, como una sepsis, o una infección fúngica
  • Enfermedad pélvica inflamatoria

La PCR es útil en la monitorización de trastornos inflamatorios crónicos para detectar brotes de la enfermedad y/o para conocer si el tratamiento es efectivo. Algunos ejemplos son:

  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Algunas formas de artritis
  • Enfermedades autoinmunes, como lupus o vasculitis

A veces, además de la PCR se solicita la velocidad de sedimentación globular (VSG). A pesar de que la determinación de PCR no es lo suficientemente específica como para diagnosticar una enfermedad concreta, sí que constituye un marcador general de infecciones e inflamaciones, poniendo así en alerta al médico de que pueden ser necesarios otras determinaciones y/o tratamientos.

La PCR se suele solicitar ante la sospecha de una infección bacteriana grave. Puede solicitarse por ejemplo en recién nacidos con signos de infección o cuando alguien presenta signos sugerentes de una sepsis, como fiebre, escalofríos, y aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

También puede solicitarse para monitorizar trastornos como la artritis reumatoide y el lupus, solicitándose regularmente para conocer si el tratamiento es efectivo o no. Esta característica reviste especial utilidad en trastornos inflamatorios ya que las concentraciones de PCR disminuyen rápidamente cuando la inflamación remite.

Normalmente, los niveles de PCR en sangre son bajos.

Un valor elevado de PCR o un aumento progresivo de su concentración sugiere la existencia de una inflamación aunque no permite conocer la localización ni la causa de la misma. Cuando existe una sospecha clínica de infección bacteriana grave, unas concentraciones elevadas de PCR sugieren la presencia de la misma. En personas con trastornos inflamatorios crónicos, niveles elevados de PCR suelen asociarse a brotes de la enfermedad o bien a ineficacia del tratamiento.

Una concentración elevada de PCR que posteriormente disminuye es indicativa de que la inflamación o la infección se están resolviendo y/o existe una buena respuesta al tratamiento.

La concentración de PCR puede aumentar hacia el final del embarazo, así como con la toma anticonceptivos orales o en el curso de un tratamiento hormonal sustitutivo con estrógenos. En personas obesas también se ha descrito la existencia de unos valores de PCR más elevados.

La velocidad de sedimentación globular (VSG) también aumenta en presencia de inflamación, pero la PCR aumenta antes y disminuye más rápidamente que la VSG.

La terminología de enfermedades inflamatorias crónicas es inespecífica y se utiliza para caracterizar inflamaciones duraderas o bien recurrentes, asociadas a enfermedades más específicas. Los trastornos inflamatorios crónicos pueden deberse a infinidad de causas como artritislupus o enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa).

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