Mitos y preguntas frecuentes

Mitos

MITO: la espondilitis anquilosante es una condición rara.

HECHO: la espondilitis anquilosante es más común de lo que se cree. Algunas estimaciones han mostrado que la enfermedad afecta hasta al 0,3 por ciento de la población general(2), lo que la hace más frecuente que la esclerosis múltiple(21) y la fibrosis quística(22).

 

MITO: la espondilitis anquilosante es, en principio, una preocupación exclusiva de los hombres.

HECHO: los hombres jóvenes tienen un riesgo dos a tres veces mayor de padecer una espondiloartropatía comparados con las mujeres; sin embargo, la espondilitis anquilosante afecta a ambos sexos(2).

 

MITO: la espondilitis anquilosante sólo afecta su espalda

HECHO: el dolor de espalda crónico es una clave diagnóstica muy común que permite hacer el diagnóstico; sin embargo, la espondilitis anquilosante puede afectar otras partes del cuerpo como las válvulas del corazón, los ojos, la piel, las costillas, el sistema digestivo y los riñones(23).

 

MITO: el descanso es una de las mejores formas de combatir el dolor de la espondilitis anquilosante.

HECHO: la actividad física, por el contrario, es una de las mejores cosas que puedes hacer contra el dolor que produce la espondilitis anquilosante. Las personas que siguen una rutina de ejercicios posturales, respiratorios, de fuerza muscular y estiramiento, muestran mejoría en su calidad de vida y disminuyen la fatiga asociada a la enfermedad(24).

 

MITO: No deberías tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) si tienes espondilitis anquilosante.

HECHO: Algunas personas son reacias a tomar AINE porque han escuchado que pueden afectar el estómago. Sin embargo, estos medicamentos son algunos de los analgésicos más prescritos en personas recientemente diagnosticadas(1).

 

MITO: La espondilitis anquilosante siempre termina en una columna vertebral fusionada

HECHO: La fusión de las vértebras ocurre únicamente en las etapas tardías de la enfermedad; incluso en muchas personas esta no progresa tanto como para causar dicha complicación. Al seguir el tratamiento según lo prescrito (que incluye medicamentos y ejercicios) es posible mejorar el pronóstico(1).

 

MITO: La espondilitis anquilosante siempre se diagnostica por el dolor de espalda.

HECHO: Es difícil diagnosticar espondilitis anquilosante únicamente basados en el dolor de espalda porque este es muy frecuente. Como la enfermedad también puede afectar otras partes del cuerpo, el diagnóstico incluso puede surgir a partir de otro síntoma. También es posible que un médico evidencie la enfermedad a partir de los hallazgos en los rayos X y en las resonancias magnéticas(1).

Preguntas

¿Cuál es el gen HLA-B27?

Este es un gen que se encuentra en el 8% de la población general. En términos generales, menos del 2% de las personas cuyas células llevan este gen con el tiempo tendrán espondilitis. El gen no causa espondilitis por sí mismo, pero las personas portadoras del mismo son más susceptibles a padecer la enfermedad(25).

Si uno de los padres o un hermano o hermana tiene espondilitis y los resultados son positivos para el HLA-B27, ¿cuáles son las posibilidades de desarrollar la enfermedad?

En las personas menores de 40 años en esta situación, la probabilidad de sufrir la enfermedad aumenta al 20%(25).

¿Qué médico trata la espondilitis anquilosante?

El médico especialista encargado del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades como la espondilitis es el reumatólogo. Otros profesionales pueden hacer parte del equipo terapéutico encargado de tu mejoría, incluyendo terapeutas físicos y ocupacionales.

 

¿La espondilitis anquilosante tiene cura?

No hay cura para esta enfermedad pero varios tratamientos son útiles para aliviar sus síntomas y, posiblemente, evitar su progresión. En la mayoría de los casos, el tratamiento implica una combinación de medicación, ejercicio y autocuidado. En algunos casos, se pueden realizar procedimientos quirúrgicos para reparar el daño articular.

 

1.         Sieper J, Braun J, Rudwaleit M, et al. Ankylosing spondylitis: an overview. Ann Rheum Dis. 2002;61(Suppl III):iii8–iii18.

2.         Dean LE, Jones GT, MacDonald AG, et al. Global prevalence of ankylosing spondylitis. Rheumatology. 2014;53(4):650-657.

21.        Leray E, Moreau T, Fromont A, Edan G. Epidemiology of multiple sclerosis. Rev Neurol. 2016;172(1):3-13.

22.        Farrell PM. The prevalence of cystic fibrosis in the European Union. J Cyst Fibros. 2008;7(5):450-453.

23.        El Maghraoui A. Extra-articular manifestations of ankylosing spondylitis: prevalence, characteristics and therapeutic implications. Eur J Intern Med. 2011;22(6):554-560.

24.        Hsieh LF, Chuang CC, Tseng CS, et al Combined home exercise is more effective than range-of-motion home exercise in patients with ankylosing spondylitis: a randomized controlled trial. Biomed Res Int. 2014. DOI:10.1155/2014/398190

25.        Asociación de Enfermos de Espondilitis de Fuenlabrada. Preguntas frecuentes [internet]. Fuenlabrada, Madrid: España. [Publicado el 28 de junio de 2015; consultado el 27 de marzo de 2017]. Disponible en: https://www.espondilitisfuenlabrada.es/index.php/en/pacientes/preguntas-frecuentes

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