La espondilitis anquilosante es una enfermedad reumática inflamatoria que afecta principalmente a las articulaciones de la columna vertebral y de forma prácticamente constante y característica en las articulaciones sacro-iliacas (las que unen la parte inferior de la columna y la pelvis).

Es la enfermedad más común de un grupo de patologías conocidas como espóndilo artritis, un conjunto de dolencias reumáticas crónicas muy incapacitantes, de larga evolución y naturaleza inflamatoria que afectan tanto a la columna vertebral como a otras articulaciones periféricas. Además de la espondilitis anquilosante, otras espóndilo artropatías son el Síndrome de Reiter y algunas formas de artritis psoriásica.

La palabra deriva del griego “spondylos”, que significa vértebra y “ankylos”, que significa soldadura. Existen 7 vértebras en la columna cervical, 12 en la dorsal y 5 vértebras lumbares, unidas entre sí por diferentes articulaciones y ligamentos. El sacro, a su vez, se une al resto de la pelvis a través de unas articulaciones llamadas sacroilíacas. Precisamente en estas últimas es donde se inicia casi siempre la inflamación, extendiéndose hacia otras articulaciones. La enfermedad evoluciona lentamente, pero si no se trata puede llegar a fusionar las vértebras entre sí, dejando la columna rígida, carente de movilidad y flexibilidad.

Afortunadamente son muy pocos los enfermos con espondilitis anquilosante a los que se les sueldan todas las vértebras y cuya columna vertebral queda anquilosada y rígida. Esto es debido a la combinación del tratamiento farmacológico y la terapia de rehabilitación y gimnasia.

La detección temprana, como se puede fácilmente deducir, es fundamental para un buen pronóstico de la enfermedad.

La enfermedad aparece sobre todo en personas jóvenes, especialmente en varones entre los 15 y los 25 años. En algunos casos puede comenzar en la infancia o la adolescencia. En las mujeres la espondilitis anquilosante suele ser más leve y, por ello, muchas veces es más difícil de diagnosticar. Puede aparecer en personas sanas o en pacientes con una enfermedad en la piel, psoriaris o enfermedades inflamatorias del intestino.

Fuente: SER Sociedad Reumatológica Española

No se conoce la causa por la que se produce esta enfermedad. Sin embargo, en los últimos años se está avanzando en el conocimiento de los mecanismos que desencadenan el proceso y en el/los posibles agentes responsables.
Se conoce desde hace tiempo que la espondilitis anquilosante afecta con mayor frecuencia a las personas que presentan en sus células una señal específica.
Esta señal se transmite por herencia genética y se denomina “antígeno HLA B27”. El hecho de la transmisión genética de esta marca explica por qué la espondilitis anquilosante aparece con más frecuencia en determinadas razas y dentro de éstas en determinadas familias. La posesión del antígeno HLA-B27 parece causar una respuesta anormal de la persona a la acción de determinados gérmenes. Probablemente la conjunción de estos dos factores desencadene la enfermedad.

Los tratamientos actuales -fármacos, rehabilitación y gimnasia- permiten en la mayoría de los casos controlar los síntomas y la evolución de la enfermedad.

El dolor en la parte baja de la espalda empeora por la noche, en la mañana o después de un período de inactividad. Se presenta también dolor y rigidez en la cadera, movimientos limitados, sobre todo cuando están involucrados los relacionados con la columna y las caderas. Puede observarse en pacientes encorvamiento crónico, dolor en el cuello y en los talones.

En algunos pacientes la enfermedad puede comenzar con inflamación de una o varias articulaciones: rodillas, tobillos, dedos del pie, o por dolor debido a la inflamación de aquellas zonas donde se fijan los ligamentos y tendones a los huesos, como el talón o el tendón de Aquiles.

En su evolución se producen ataques o brotes sucesivos de dolor lumbar, con o sin síntomas de artritis (en hombros, caderas, rodillas o tobillos) o de inflamación en los puntos de unión de tendones y ligamentos al hueso. En el tiempo que media entre ataque y ataque de la enfermedad, el paciente está libre de síntomas y puede realizar su vida familiar y laboral normal, excepto en aquellos pacientes en que se vea afectada la cadera.

Produce un dolor lumbar de características especiales, más intenso durante el reposo nocturno, acompañado a veces de artritis (inflamación) y de dolor en los puntos del esqueleto donde se fijan los tendones y ligamentos de los huesos.

Tratamientos en la espondilitis:

El tratamiento para la espondilitis anquilosante combina generalmente la medicación con ejercicios  ó fisioterapia que ayuden a mantener la flexibilidad  y una buena postura de la espalda.

En cuanto a la medicación, existe un elenco de fármacos disponibles para tratar la espondilitis.

AINE comunes para el dolor y la inflamación

El tratamiento más común para el dolor de la y la inflamación asociados a la espondilitis anquilosante es antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

FAMEs

Los fármacos anti-reumáticos modificadores de la enfermedad (FAMEs) se utilizan para tratar casos más severos de espondiltis. Un ejemplo de este tipo de medicación puede ser la sulfasalazina ó el metotrexato.

El metrotrexato y la sulfasalazina se prescriben con bastante frecuencia y suelen tener una buena efectividad en el control de los síntomas de EA severa, si bien no está claro el beneficio que pueden aportar en la limitación del daño articular a lasrgo plazo, cuando la enfermedad progresa.

Encontrar el mejor tramiento para ti puede ser el primer paso que puedes dar para sentirte mejor, tanto emocional como físicamente.

Es importante que establezcas un diálogo con tu reumatólogo y le cuentes los progresos que sigues con la medicación que estas tomando , ó si por el contrario, tus síntomas no mejoran. En este últimos caso habla con el lo antes posible.

El tratamiento más común para el dolor de la y la inflamación asociados a la espondilitis anquilosante es antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

Medicamentos Biológicos:

TNF-inhibidores de la proteína para el bloque

-Factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-a) bloqueadores (también llamados inhibidores TNF) bloquean una proteína inflamatoria que puede exacerbar los síntomas en personas que tienen espondilitis anquilosante.

  • Por otro lado, un número importante de pacientes con distintas formas de EsA no responden a los tratamientos habituales (AINE,FAME, fisioterapia). Afortunadamente, para estos pacientes tenemos a nuestra disposición los anti-TNFα.

    En la actualidad, contamos con tres agentes anti-TNFα aprobados y comercializados en nuestro país para las EsA: el anticuerpo quimérico monoclonal IgG1, Infliximag (IFX), la proteína de fusión IgG1 con el receptor de TNF de 75 KDa, etanercept (ETN) y el anticuerpo monoclonal totalmente inmunizado, adalimumab (ADA).

    Todos estos tratamientos son dispensados en centros hospitalarios bajo prescripción médica y estricto contros de la misma.

Lo que usted puede hacer para mejorar su espondilitis anquilosante

Además de usar medicamentos que ayudan a reducir los síntomas de la espondilitis anquilosante, también se puede maximizar la movilidad y reducir la rigidez por:

  • Ejercicio y se mantienen físicamente activas
  • La práctica de ejercicios para mejorar la respiración y la postura
  • Dormir boca arriba

Tratamientos complementarios

Algunos tratamientos complementarios pueden ayudar a algunas personas a lidiar mejor con la espondilitis anquilosante y sus tratamientos. Estos tratamientos, a veces referido como terapias alternativas, se utilizan en combinación con los tratamientos médicos tradicionales. Tratamientos complementarios no están destinados a sustituir la atención médica completa.

Tratamientos complementarios pueden incluir:

  • Acupuntura
  • La terapia del masaje
  • Yoga

Fuente:  Guía de práctica clínica sobre el manejo de los pacientes con Espondiloartritis – Espoguia.

 

Preguntas frecuentes

HLA-B27 es un gen perfectamente normal que se encuentra en el 8% de la población general. En términos generales, no más de 2% de las personas que nacen con este gen con el tiempo tendrá la espondilitis. El gen en sí mismo no causa la espondilitis, pero las personas con HLA-B27 es más susceptible a contraer la espondilitis.

Si un miembro de la familia tenían espondilitis y el resultado es positivo para el gen HLA-B27, su probabilidad de contraer la enfermedad aumenta a 20%, si eres menor de 40 años de edad. Si usted tiene más de 40 años, su probabilidad de desarrollar la espondilitis es muy baja. Si usted tiene EA, la probabilidad de transmitirlo a sus hijos es relativamente bajo. Hay aproximadamente un 50% de probabilidades que el hijo de un HLA-B27 + los padres va a heredar el gen, pero sólo un pequeño porcentaje de los que se desarrollarán a medida.

El tipo de médico que diagnostica y sobre todo la espondilitis anquilosante y trata las enfermedades relacionadas se llama a un reumatólogo. Los reumatólogos tratar la artritis, ciertas enfermedades autoinmunes, trastornos de dolor musculoesquelético y osteoporosis. Hay más de 100 tipos de estas enfermedades, incluyendo la espondilitis anquilosante (EA), artritis reumatoide y el lupus. Otros profesionales también pueden ayudar a tratar enfermedades relacionadas con la EA y como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, etc

No hay cura para la espondilitis anquilosante, pero algunos tratamientos alivian los síntomas de la enfermedad y, posiblemente, puede evitar su progresión. En la mayoría de los casos, el tratamiento implica una combinación de medicación, el ejercicio y medidas de autoayuda. En algunos casos, la cirugía puede ser utilizado para reparar parte del daño articular causado por la enfermedad.

El ejercicio y el estiramiento, cuando se hace con cuidado y se incrementa gradualmente, puede ayudar a dolor en las articulaciones, rigidez.

  • Los ejercicios de fortalecimiento, realizado con las pesas, realiza contrayendo los músculos sin mover las articulaciones, desarrollar los músculos que rodean las articulaciones dolorosas para apoyarlos mejor. Los ejercicios que no requieren movimiento de la articulación se puede hacer, incluso cuando las articulaciones son dolorosas e inflamadas.
  • Rango de movimiento ejercicios de mejorar el movimiento y la flexibilidad y reducir la rigidez en la articulación afectada. Si la columna vertebral es el dolor y / o inflamación, los ejercicios para estirar y extender la parte de atrás puede ser útil en la prevención de discapacidades a largo plazo.

Muchas personas con espondilitis anquilosante que le resulte útil el ejercicio en el agua.

Antes de comenzar un programa de ejercicios, es importante que hable con un profesional de la salud que pueden recomendar ejercicios apropiados.

Aparte de ver a su médico regularmente y siguiendo su plan de tratamiento prescrito, mantenerse activo es probablemente la mejor cosa que puedes hacer para la espondilitis anquilosante. El ejercicio regular puede ayudar a aliviar el dolor, mejorar la postura, y mantener la flexibilidad. Antes de comenzar un programa de ejercicios, hable con su médico o terapeuta físico sobre el diseño de un programa que sea adecuado para usted.

Otra cosa importante que usted puede hacer por sí mismo es practicar una buena postura. Una buena prueba de la postura es comprobar usted mismo en un espejo. En primer lugar, de pie con un espejo de cuerpo entero a su lado y, si es posible, gire su cabeza para mirar a tu perfil. Luego, imagine que ha caído una cadena ponderada de la parte superior de su cabeza hasta las plantas de los pies. ¿De dónde viene la caída de cuerdas? Si su postura es buena, debe pasar a través de su lóbulo de la oreja, la parte frontal de su hombro, el centro de la cadera, detrás de la rótula, y en frente de su tobillo. Si usted no está en pie de esa manera ya, practicar la celebración de su cuerpo de esa manera delante de un espejo hasta que usted conoce bien cómo se siente. La práctica de una buena postura puede ayudarle a evitar algunas de las complicaciones que pueden ocurrir con la espondilitis anquilosante.

Monografías

Además de los estudios mencionados anteriormente, la investigación se ha centrado en la búsqueda de los genes adicionales implicados en el desarrollo de la espondilitis anquilosante. En 2007, una gran amplia asociación genómica amplia exploración condujo al descubrimiento de los genes y ARTS1 IL23R, que está llevando a la comunidad científica más cerca de la espondilitis anquilosante comprensión. Además, un estudio de 2010 informó de cuatro regiones genéticas asociadas al riesgo de la espondilitis anquilosante, dos de los cuales codifican para proteínas que pueden jugar un papel en la susceptibilidad a la espondilitis anquilosante.

El gen IL23R juega un papel en la respuesta del sistema inmune a la infección. ERAP1 (anteriormente conocido como ARTS1) está involucrado en el procesamiento de las proteínas en la célula en pequeños “fragmentos” que se puede ver-y lucharon por el sistema inmunológico del cuerpo. Los investigadores creen que el descubrimiento podría conducir a una comprensión de las vías que están involucrados en la espondilitis anquilosante, y las formas de los médicos para inhibir o fortalecer las vías para tratar mejor la espondilitis anquilosante. En un futuro próximo, el hallazgo podría conducir a un análisis de sangre para predecir el riesgo de la espondilitis anquilosante o la ayuda en el diagnóstico precoz.

Los científicos también están estudiando si algunas de las terapias con medicamentos más nuevos pueden detener la progresión de esta enfermedad y la discapacidad que puede ocurrir. Mientras tanto, el tratamiento con medicamentos y el ejercicio son importantes para el alivio de los síntomas y permitiendo a la gente a vivir bien con el trastorno.