La fisioterapia es un componente clave en su tratamiento
Espondilitis anquilosante o artritis de la columna vertebral, una enfermedad que muchos padecen y pocos conocen
Foto: shutterstock

La espondilitis anquilosante no es una enfermedad extremadamente común. Por eso, la información masiva sobre ella puede ser escasa, aumentando la desinformación sobre el tema y la probabilidad de que una persona que padezca la enfermedad no la sepa reconocer.

¿Qué es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria que puede causar la fusión vertebral. Esta fusión reduce la flexibilidad de la columna y se forme una postura encorvada hacia adelante. Si las costillas están involucradas, la respiración honda puede ser complicada.

Factores de riesgo

La espondilitis anquilosante no tiene una causa específica, pero probablemente sea influenciada por factores genéticos. Las personas que tienen el gen HLA-B27 corren un riesgo mayor a padecer la enfermedad, no obstante, solo algunas personas con este gen desarrollan la enfermedad.

Hasta ahora se conocen tres factores de riesgo incidentes en la espondilitis anquilosante.

  • Sexo: Los hombres corren un mayor riesgo a padecer la enfermedad que las mujeres.
  • Edad: La aparición de la espondilitis anquilosante se da comúnmente al final de la adolescencia o en la adultez temprana.
  • Herencia: Como adelantamos, el gen HLA-B27 es un factor que incide en la tenencia o no de la enfermedad, pero no todas las personas que lo tienen sufren de espondilitis anquilosante.

Síntomas

Los primeros síntomas de la espondilitis anquilosante pueden incluir dolor y rigidez en la parte baja de la espalda y caderas, con especial énfasis en las mañanas y después de periodos de inactividad. El cansancio y dolor de cuello son también síntomas comunes.

A medida que pase el tiempo, los síntomas pueden desparecer, empeorar, o aparecer de manera irregular.

Tratamiento

El tratamiento contra la espondilitis anquilosante tiene como fin aliviar el dolor y la rigidez, prevenir o retrasar las complicaciones y deformidades en la columna. El tratamiento es más satisfactorio cuando antecede un daño irreversible en las articulaciones.

La fisioterapia es un componente importante del tratamiento. Puede ofrecer muchos beneficios, desde el alivio de los dolores hasta la restauración de la flexibilidad.

Los ejercicios que favorecen la amplitud del movimiento y el estiramiento pueden ayudarte a mantener flexibles tus articulaciones, así como también favorecer una buena postura corporal.

Fuente: La Opinión

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