La historia natural de la enfermedad no tratada es la tendencia a la anquilosis, es decir, la limitación funcional crónica e irreversible de la movilidad de la columna, adoptando el paciente una “actitud espondilítica” característica de la enfermedad avanzada, con la columna cervical y dorsal fijas en flexión que le impiden levantar o girar la cabeza, la zona lumbar rectificada y las caderas y rodillas en flexión.
Diagnóstico
El diagnóstico de la espondilitis anquilosante se realiza ante la presencia de dolor de espalda de características inflamatorias en una persona joven, junto a los hallazgos de limitación de la movilidad en la columna dorsal y lumbar en todos los planos.
En la radiografía, y con el paso del tiempo, se pueden detectar los cambios progresivos de las articulaciones sacroilíacas y en las vértebras.
En el diagnóstico en fases iniciales se pueden utilizar otros métodos de imagen como la resonancia magnética o la gammagrafía ósea que detectan alteraciones inflamatorias en la columna y en las sacroilíacas antes de que sean evidentes en las radiografías convencionales o bien la ecografía en articulaciones o entesis periféricas.
Es importante el diagnóstico precoz, que exige cierto grado de sospecha por el Médico de Atención Primaria, quien debe derivar al paciente lo antes posible para ser evaluado por el Reumatólogo, el especialista más adecuado para establecer el diagnóstico de certeza y realizar el seguimiento de un paciente con espondilitis anquilosante.